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Tres muertos y más de 140 heridos en la explosión de dos bombas en el maratón de Boston, noticia difundida por todo el mundo hace apenas dos días.

Ante semejante desastre provocado por destructores y terroristas aparecen otros héroes del bien y de la paz.

Carlos Arredondo es uno de ellos.Activista por la paz y padre de un soldado muerto en Irak.

Arredondo ha aparecido en muchos vídeos y fotos ayudando a los heridos e incluso limpiando y retirando los escombros ocasionados por las explosiones.

Arredondo ya había cruzado la línea de meta cuando ocurrieron las explosiones y se encontraba junto a su esposa: "Sucedió justo enfrente de nosotros. Es una tragedia que siempre recordaremos".

Su valerosa actuación momentos después de los atentados es el reflejo de una vida que le ha sometido a terribles pruebas. 

Nació en Costa Rica hace 52 años, Arredondo perdió a uno de su hijo Alejando, de 20 años, en 2004 mientras combatía en la Guerra de Irak. Su segundo hijo, Brian, murió en las mismas circunstancias en 2011, a los 24 años. Él mismo intentó quitarse la vida tras conocer la noticia de la muerte de su primer hijo, pero sobrevivió y se convirtió en un férreo pacifista como también hizo su esposa Melinda.

Una foto publicada muestra a Arredondo manchado de sangre mientras practica un torniquete a uno de los heridos. "No he dejado de hablar con él, yo le decía quédate conmigo, quédate conmigo", declaró al 'Portland Press Herald'. 

Otra foto muestra a Arredondo desplegando una bandera de los Estados Unidos manchada de sangre.

"Como soy voluntario de la Cruz Roja, mi primera reacción fue ir a cumplir con mi deber. Mucha gente hizo lo mismo: policías, guardias nacionales, espectadores, viejos combatientes", dice el costarricense que vive en EEUU desde 1980 y es ciudadano norteamericano desde 2006.

"Doy gracias por haber tenido el coraje de cruzar la calle y ayudar a los heridos haciendo torniquetes con su propia ropa", explicó a los medios. "Mucha gente había perdido un brazo o una pierna", "hice lo que pude". Noticia tomada de elmundo.es

No hace falta esperar una tragedia para ejercitar estos valores. En nuestro mismo medio encontramos muchas situaciones para servir y ayudar a los demás; a diario nos podemos encontrar con compañeros, ancianos, enfermos o niños a quienes podemos dar una mano, una palabra, una sonrisa, una pequeña acción ante una necesidad, un alivio, un servicio de ayuda.

En el perfil del estudiante del ISE La Salle se resaltan los valores lasallistas de FE, FRATERNIDAD y SERVICIO. Servir es amar. Usted, ¿está atento para atender alguna necesidad de las personas con las que vive?, ¿dedica algún tiempo al servicio a su comunidad, bien sea dentro de las actividades del Instituto o en otras de su barrio o parroquia?

 

ORACIÓN

 

¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz! 

Que donde haya odio, ponga yo amor; 

donde haya ofensa, ponga yo perdón; 

donde haya discordia, ponga yo unión; 

donde haya error, ponga yo verdad; 

donde haya duda, ponga yo fe; 

donde haya desesperación, ponga yo esperanza; 

donde haya tinieblas, ponga yo luz; 

donde haya tristeza, ponga yo alegría.

¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto 

ser consolado como consolar; 

ser comprendido, como comprender; 

ser amado, como amar.

Porque dando es como se recibe; 

olvidando, como se encuentra; 

perdonando, como se es perdonado; 

muriendo, como se resucita a la vida eterna.